Pero hasta entonces...

Punkt Punkt Komma Strich / Fertig ist das Mond gesicht!!

Tenía mucha expectación por ver La Soledad, la ganadora de 3 premios Goya de la pasada edición, y ayer tuve la oportunidad de comprobar cómo mis optimistas previsiones se iban al garete a los 10 minutos de visionado.
La verdad es que ya desde el principio algunos se perdieron con los personajes, confundiéndose entre hermanas/madre soltera, otros se perdieron en la lejanía de la mitad de los dos planos (formato Polivisión), dos se perdieron en la noche de Montjuïc (una parejita que se daba el lote entre mantas) y otros, como una servidora, intentamos captar el porqué de la soledad, de la lentitud, de lo raro que hablaban los personajes, como sobreactuados. Y encima, en el momento en que pasa lo más interesante, va y me despisto.
¿De verdad la gente habla tan pausadamente en la vidad real? ¿Y tarda tanto en secarse después de la ducha o en tender la ropa? ¿De verdad la peli va de la soledad cuando nos pasamos tres minutos viendo un plano fijo de cuatro minutos de tabla de planchar?
Si quieres torturar a alguien lenta y dolorosamente, invítale a que vea esta peli, profundamente aburrida y anestésica. Un coñazo.
Normalmente nunca suelo ir al mercado a comprar fruta ni verdura, siempre voy a cualquier "autoservicio" tipo supermercado y compro lo básico ie. 2 manzanas, 2 peras, 4 tomates y poco más.
Ayer me pasé por La Boqueria y quise protagonizar una sesión de "vine al mercat, reina!" para así convertime aún más en toda una fantabulosa Marujita D'Or. Total, que ni corta ni perezosa, me planto en una parada y pido por la última (respuesta: Una Servidora). Qué gracioso el vocabulario del mercado, con frases míticas como quién da la tanda, la que sabe compra, etc...Todo un mundo por descubrir, fíjate...
Una de las putadas más grandes es que yo de kilos y medidas (quitando los míos) no los tengo muy definidos y a la hora de pedir pues enseguida me di cuenta de que era todo un poco complicado. Sobre todo si pides 2 kilos de champiñones pensándote que entre la tierra que llevan pegada y lo que menguan en la sarten te van a poner una miseria. Cuando vi a la verdulera poner la pedazo de bolsa de champiñones en la balanza, casi me muero de vergüenza...Menuda bolsaca! La de la parada debía estar flipando conmigo y debió pensar que sí que me debían de pirrar los champiñones, porque puso una cara de alucine...
Tuve que darle champiñones hasta a mi madre...
Faltan 4 días para ir de boda a Alemania...
La verdad es que Feist tiene razón...debería contar a veces hasta 4 en ciertos momentos, así conseguiría que no diera la sensación de estar quejándome a todas horas de mis achaques, no soltaría lo más grande por mi boca y no me sentiría luego como ruina, y sobre todo, debería contar hasta 4 y obligarme a no pensar en alargar el brazo para coger esas galletas principe de chocolate del estante de arriba del armario izquierdo de la cocina que me están diciendo cómeme, cómeme...
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