
Tenía mucha expectación por ver La Soledad, la ganadora de 3 premios Goya de la pasada edición, y ayer tuve la oportunidad de comprobar cómo mis optimistas previsiones se iban al garete a los 10 minutos de visionado.
La verdad es que ya desde el principio algunos se perdieron con los personajes, confundiéndose entre hermanas/madre soltera, otros se perdieron en la lejanía de la mitad de los dos planos (formato Polivisión), dos se perdieron en la noche de Montjuïc (una parejita que se daba el lote entre mantas) y otros, como una servidora, intentamos captar el porqué de la soledad, de la lentitud, de lo raro que hablaban los personajes, como sobreactuados. Y encima, en el momento en que pasa lo más interesante, va y me despisto.
¿De verdad la gente habla tan pausadamente en la vidad real? ¿Y tarda tanto en secarse después de la ducha o en tender la ropa? ¿De verdad la peli va de la soledad cuando nos pasamos tres minutos viendo un plano fijo de cuatro minutos de tabla de planchar?
Si quieres torturar a alguien lenta y dolorosamente, invítale a que vea esta peli, profundamente aburrida y anestésica. Un coñazo.
"¿De verdad la peli va de la soledad cuando nos pasamos tres minutos viendo
un plano fijo de cuatro minutos de tabla de planchar?"
No, si ya lo sabía yo... Nena, que parece mentira, repite conmigo "No
confiaré más en el cine español". Apuntatelo y repitelo cual mantra hindú
en tu fuero interno.